Soy Pediatra acreditado en MEDICINA DE LA ADOLESCENCIA. Mi blog trata de los problemas médicos de los adolescentes y temas relacionados.
miércoles, 5 de abril de 2017
Sanidad en declive.
Equilibrio inestable. ( Con da Illa de Arousa)
SANIDAD EN DECLIVE
La sanidad pública española fue un orgullo para nuestra generación; a partir de los años 70 la red de hospitales se multiplicó, y la carestía tecnológica de los años de postguerra dio paso a una dotación humana y técnica que se fué optimizando en las siguientes décadas. La generación del 68 vivimos la trasformación de la medicina precaria de jeringuillas de cristal y radiografías reveladas a mano a la del material desechable, la RNM, la cura del cáncer y la cirugía de alta precisión. No sé si las generaciones actuales de sanitarios les ocurre lo mismo que a mi, que todavía me siento anonadado ante la maravillosas imágenes de una RNM o la objetividad asombrosa de una Ecocardiografía. Asombro porque ahora podemos ver un tumor cerebral como si mirásemos a través de un cristal cuando antes solo algunos poco consistentes signos arteriográficos indirectos nos ayudaban a un diagnóstico mayormente clínico.
Todo este preámbulo está en relación con el informe de Eurostat: Bajamos un puesto en la sanidad europea, un mal indicador que confirma la caída libre de esta sociedad gobernada por políticos de baja calidad, sin propuestas ni definición de futuro para el país, solo preocupados de prevalecer en el sillón y echar las culpas a "otros" que al fin son parte de ellos mismos.
No podemos dejar que esto continúe así. Si encontramos que las cosas no funcionan reclamemos.
https://www.redaccionmedica.com/secciones/sanidad-hoy/la-sanidad-espanola-pierde-un-puesto-en-accesibilidad-y-es-quinta-de-europa-7322
miércoles, 15 de febrero de 2017
SENTIRSE CULPABLE.
¡CUIDADO! TU NO TIENES LA CULPA.
Me siento culpable, es una expresión habitual, una expresión
que refleja la percepción de un deber omitido o una acción equivocada,
lógicamente uno se siente culpable de malas acciones aunque el que las realiza
a conciencia no suele sentir tanta culpa como el que lo ha hecho
involuntariamente por acción u omisión. La mayoría de la gente es consciente de
los males y sufrimientos de sus semejantes, no en vano uno de los motivos de
conversación principales de cualquier ser humano es hablar de “como les va la
vida” a ellos, a sus familiares, amigos y de paso comentar los acontecimientos
particulares relevantes de la sociedad cercana, de su entorno y así
extendiéndose cada vez más hasta los niveles de la globalidad. A medida que nuestras
preocupaciones se alejan de nosotros en el espacio, es decir cuando comentamos
una guerra lejana nuestra posibilidad de intervenir en la resolución de ese
conflicto es irrelevante, pero podemos intervenir en lo más cercano de una
manera intensa: educamos y protegemos a nuestros hijos, podemos ayudarlos
económicamente si disponemos de medios y ellos no los tienen, podemos prestar
dinero a un amigo, podemos participar en una colecta en nuestro ayuntamiento para mejorar las condiciones de personas marginadas,
también formar parte de una asociación para la defensa de algunos bienes
culturales, podemos participar en una manifestación en contra de una
determinada propuesta del gobierno autonómico o estatal que consideramos lesiva
a nuestros intereses o a los de una clase social, y también podemos participar
en este tipo de respuesta cuando protestamos por aquella guerra lejana.
Como vemos nuestra acción participativa es más potente
cuanto existe más cercanía física y afectiva, como es lógico, pero nos encontramos
con un pequeño problema: el altruismo. Los seres humanos sensibles, es decir la
mayoría lo son, claro que lo son al nivel que “pueden”; por lo general en las
situaciones de estrés, guerras, hambrunas, desastres se desarrollan grados de
generosidad y arrojo impresionantes, dentro de la miseria se producen aunque
parezca imposible muchos casos de enorme solidaridad. No cabe duda que los
seres humanos se ayudan unos a otros, como también es cierto que pueden
desarrollar una violencia aterradora. Ahora que hablamos tanto de la
neurobiología parece haberse descubierto que las emociones influyen más en las
decisiones que tomamos que el frio raciocinio, creo que la intuición ya nos lo
venía señalando desde hace siglos: las muchedumbres arrastradas a guerras mundiales
exaltadas por los discursos patrióticos de unos gobernantes ignorantes,
soberbios y cobardes (La gran guerra) o llevados a la mayor masacre mundial de
la historia al alimentar y encumbrar a un monstruo como Hitler. Los soldados
que iban al frente en la gran guerra iban cantando, la gente los vitoreaba con
la alegría del que se siente orgulloso de su empeño, 25 millones de muertos
después la alegría se había tornado estupefacción y dolor.
La gente quiere ayudar, siente que debe participar, debe apoyar
con un donativo o morir por su patria y claro siempre hay quien le empuja. El
individuo piensa pero la masa enardecida no y ahí surge el problema. Se utiliza
el altruismo y el idealismo como disparador de conciencias y ya no hablamos de
ir a la guerra pero sí de bombardear las conciencias con las noticias del
mundo, con profusión de detalles, inmediatez y descaro para que te enteres de
todos los detalles más sórdidos y veas que el mundo que te rodea es un
estercolero infecto. Esta puede ser la sensación que percibe cualquier
ciudadano actual que se mantenga informado. Para ayudar están las redes
sociales (tienen también un enorme poder formativo y de comunicación) otro pozo
de sensacionalismo, tergiversación y
mentira.
Hablábamos de la culpa, sí, todo lo dicho viene a confluir
aquí, somos gente que desea ayudar, nos abren por todos los lados frentes de
desesperación y dolor y eso nos frustra y nos sentimos culpables de no poder
canalizar nuestra energía, de no poder ser útil. Se ve en los mensajes de la
gente “intentando ser feliz”, lanzando proclamas contra todo aquello, que es
mucho, que nos agobia, mostrando en definitiva, impotencia, tristeza,
pesimismo; ¡por mi culpa! parecen decir.
Pues NO. No podemos dejarnos influir por semejante
pensamiento pesimista global. La culpa paraliza, nos hace abandonar; pensamos
¡es imposible, nada se puede hacer! Además los mensajes que se trasmiten desde el poder tienden a buscar el enfrentamiento entre las clases menos favorecidas de modo que el que tiene un trabajo digno sea visto como un enemigo por el que no lo tiene. Procuremos no equivocarnos de diana.
Pues SI se puede hacer, si tú haces tu trabajo, ayudas a los
tuyos, participas en lo posible en el bien de la comunidad y te informas y
exiges con serenidad y confianza aquello
que crees debes defender estás haciendo lo correcto, pero no te debes sentir
culpable de las guerras que tu no has creado, ni de las torpezas de los
políticos, ni de las maquinaciones globales de los fantasmas financieros. Eres
uno solo de los siete mil millones, no te "sobrevalores". Debemos alentar a nuestros jóvenes a la cooperación, a la acción desde el entorno familiar. Los padres que impulsan a sus hijos a ser autónomos lo hacen desde la distancia, les enseñan lo que saben, les comunican su experiencia y dejan que los hijos se vayan responsabilizando de sus actos a medida que crecen, así se sentirán mas seguros, mas fuertes y menos frustrados, si hacemos las cosas por ellos no "crecerán" y no podemos esperar que sean los adultos responsables que deseamos que sean.
Esta reflexión es opinión del autor y como tal debe ser tomada. JL. Iglesias Diz
miércoles, 18 de enero de 2017
SEAMOS OPTIMISTAS
SEAMOS OPTIMISTAS.
El médico le pregunta al anciano: ¿es Ud pensionista? Y este
le contesta: no, yo más bien soy optimista. El optimismo es algo que se tiene y
no se fabrica, pero los que no son optimistas (alguien define al optimista como
un pesimista mal informado) les cuesta ponerse en situación. En un artículo muy
interesante se evalúan los datos de aquello que consideramos bienestar mundial
y se llega a la conclusión de que todo va mucho mejor; las cifras de mortalidad
descendieron, la esperanza de vida aumentó, alfabetización etc. mejoraron
claramente, (1)sin embargo existe una percepción de que todo va a peor y yo me
pregunto ¿por qué esta disparidad entre las estadísticas y lo que el ciudadano
percibe?
Lo que percibimos es lo cercano: parados, sueldos bajos,
gente pidiendo en la calle, Además los medios de comunicación están
especializados en las MALAS noticias.
Cualquier periódico es una fuente de información oscura y deprimente:
guerras, asesinatos, catástrofes, robo, negligencia, estupidez…machaconamente
lo malo vende y el lector o oyente lo interioriza como cotidiano: ¿Cuántas
veces ha visto un ciudadano español un atraco en directo o disparar un arma a
un delincuente o a la policía en condiciones normales de paz? Pocas o ninguna
pero la idea que tiene ese mismo ciudadano no coincide con la realidad porque
piensa que la gente se está matando como loca y no se para de robar y todo es
muy peligroso, ¿lo es?
Las TICs funcionan como elemento amplificador de las malas
noticias, aunque la base es que todo está muy bien: me gusta, me encanta…pero
no se libra tampoco de los agoreros que publican todo lo morboso que subyace inevitablemente en una sociedad extensa y diversa. La impresión final es un mundo agobiante, caótico y que va
hacia la perdición sin remedio. No quiero entrar a discutir las graves
anomalías que hacen peligrar nuestro planeta pero aunque no lo creamos hay cada
vez mayor conciencia de su posible destrucción, como planeta y como sociedad que
aspira a ser más igualitaria y democrática. Nunca en la historia se tuvo tanta preocupación
por los derechos de los más desfavorecidos ni por la igualdad hombre/mujer o la
libertad sexual. La medicina llega a los lugares más recónditos y se intenta
con tesón la defensa de la niñez persiguiendo la esclavitud sexual o de
cualquier tipo. Hay mucha gente implicada en ello, que ocupa una parte de su
tiempo en ayudar, las instituciones renquean y escatiman el dinero pero las ONG
y la gente reclaman más atención etc. Quizás los pesimistas se abandonan a las
malas noticias y no se mueven del sillón de su sala de estar o no dejan de
mirar la pantalla de su móvil en vez de decir voy a hacer algo. Siempre es más fácil quejarse de lo mal que van
las cosas, y si van muy mal pensar “total, no sirve de nada lo que yo haga”
El sociólogo Javier Elzo (2) habla de la juventud "presentista", de jóvenes que quieren las cosas y las quieren ya y muestra gráficos en los
que cuando se preguntaba por aquello que le gustaría hacer todos tienen una
predisposición al altruismo llamativa pero cuando se les pregunta si lo
practica el porcentaje baja radicalmente p.ej. ¿Te gusta colaborar en una
ONG?: 57 %, lo practica: 9,3%. La decisión no es pensar en lo que uno dice que va
a hacer, sino que es el hecho de hacerlo. Es indudable que hay gente poderosa
interesada en la desidia y la docilidad de la mayoría de la gente y los
populismos con su visión apocalíptica del mundo, su racismo y cerrazón
reaccionaria se frotan las manos porque nuestra inacción nos hace cómplices de
su dictadura. Pero en general nuestra
sociedad es mejor que la que nos quieren presentar y no me cabe duda que la
mayoría de la gente lucha con honradez para que sea aun mejor.
1. http://internacional.elpais.com/internacional/2016/12/29/actualidad/1483020328_085937.html
miércoles, 11 de enero de 2017
SENTIDO DEL HUMOR.
EL SENTIDO DEL HUMOR.
No está de moda el humor, ahora cualquier forma de humor
puede ser considerada como un ataque a la dignidad de las personas, a los
derechos humanos y de los animales, o al mal gusto. Alguien decía que el buen
gusto es la muerte del Arte, pues bien la muerte del humor nos recuerda a los
tiempos en que la risa era la condenación al Infierno. Estamos viviendo una
sociedad estupidizada por el móvil y las redes sociales que a la vez es
puritana y se las da de moderna, actual, “guay” y a la moda. Los avances tecnológicos
nos hacen (les) creer que eso es el progreso y la tecnología se convierte en la
nueva FE, nada más allá de los múltiples aparatitos que hacen milagros,
consiguen que no tengamos reposo y que nos irritemos si las cosas no se hacen
YA. Nuevas histerias acosan al ciudadano: ¡horror! me quedé sin batería…
Patéticos son incapaces de mantener una conversación sin mirar el móvil cada 5 minutos. Recientemente se ha comunicado que abandonar el Facebook mejora
el estado psicológico: ¡evidentemente! Puede que Ud recupere la capacidad de
ver comocae una hoja de un árbol en otoño, quizás pueda leer un libro que
realmente le está hablando de algo más que noticias dedudosas veracidad y cotilleosvarios. Quizás
se pueda reir de un chiste o una gracia que le cuentan sin pensar que está
ofendiendo a las mujeres, a los homosexuales, a la religión, a los mayores, a
los niños, a los pobres, a los negros, a los políticos, a los médicos, a los
periodistas, a los futbolistas. Quizás si se ríe cuando le cuentan un chiste
verde también mejorará de su trastorno emocional dependiente de TICs y se le
diluirá ese odio rencoroso que está a punto de reventarlo. Zigmunt Bauman
muerto recientemente hablaba de la pérdida de las habilidades sociales por el
abuso de las redes, en las que cada uno creamos un mundo a nuestra medida para
celebrar nuestro egotismo.
El Humor como el Arte no solo complace, también debe
revolver las entrañas adormiladas por las rutinas. Recordemos que a Sócrates le
llamaban “el tábano” porque no dejaba de molestar a la muy acomodada sociedad
griega; además la risa tiene una repercusión muy positiva en la salud corporal
y mental de los seres humanos (sesudos estudios lo avalan).
martes, 3 de enero de 2017
MORTALIDAD INFANTIL. Todavía mueren demasiados niños.
LA MORTALIDAD INFANTIL.
“Dous nacidos fan un home”
A comienzos del siglo XIX en Galicia la mortalidad infantil
era muy alta, debía de ser enorme para que la voz popular dijese que son
necesarios dos nacidos para que uno salga adelante. Las cifras en el África
subsahariana eran similares en la década de 1960-70. Hace dos mil años en Roma
la mitad de los niños no llegaba a los 10 años (M. Beard) y una de cada 50
mujeres moría en el parto. Es en el siglo XX cuando la mortalidad infantil
empieza a tener un retroceso importante muy evidente en el mundo desarrollado;
el tercer mundo todavía muestra cifras vergonzantes porque las muertes ocurren
por problemas solucionables fácilmente: desnutrición, carencia de agua potable
y enfermedades infecciosas y aún más en el llamado cuarto mundo que convive con
el primer mundo en bolsas de marginación y pobreza en la periferia de las urbes
o en los países con peor nivel de desarrollo (En África principalmente).
En los años noventa murieron en el mundo 12 millones de
niños de esa edad, en el 2012 murieron 6,9 millones pero las cifras a pesar del
gran descenso las cifras siguen siendo muy altas.
Las tasas de
mortalidad infantil en España está en 3,33 muertes por 1000 nacidos vivos de
menos de un año en un año determinado (2014) uno de los más bajos del mundo.
La mejoría del nivel de vida traducida en hogares más
confortables, ausencia de trabajo infantil, alimentación, vacunas, mejor
higiene y una medicina universal fueron las claves de la drástica disminución
de la mortalidad en nuestro país y en otros.
Mortalidad Infantil a los 5 años- The Lancet: Como veis
Europa tiene la mortalidad más baja del mundo. Nuestros sistemas sociales y
sanitarios no deben de ser tan malos.
miércoles, 21 de diciembre de 2016
TALENTO Y TALENTOSOS
"Solo sé que no sé nada"
EL TALENTO
Uno lee en todas partes hablar del talento, y se habla de
tal modo que parece que el talento es algo exclusivo de unos pocos, una minoría
privilegiada que aspira al Olimpo. Es una manera más de hacer creer a la gente
que es muy mediocre y que debe seguir en esa mediocridad ya que sus capacidades
no dan para más. Talento es una capacidad del individuo para realizar algo de
manera óptima, la RAE dice que es la capacidad intelectual para entender algo o
la aptitud para desempeñar algo. Pero si contamos que según la distribución
gausiana de la inteligencia humana la mayoría está entre los que pueden
entender algo y la inmensa mayoría pueden desempeñar alguna función
apropiadamente resulta que estamos sobrados de talento.
Las palabras, como las armas las carga el diablo y en esta
época que nos toca vivir está muy claro que lo que se pretende con (a veces) su
retorcido uso es rebajar la autoestima y quebrar el espíritu creativo y
emprendedor de la gente para seguir subordinada a las élites que navegan tan
bien en el mar de la ignorancia. Por eso se habla tanto del talento como
cualidad conspicua y exclusiva, por eso se habla de privilegiar el talento,
pero el talento de ellos, de los muy exclusivos, de los muy inteligentes, de
los muy bellos o muy artistas; pero no debemos
caer en semejante equívoco, cada hombre y mujer tiene “su” talento, desde
tallar un palo con una navaja, hacer un muro con ladillos, o dar una clase
interesante a unos niños desatentos y un millón de cosas más; desde luego, el
talento se puede rastrear en cualquier parte en donde habitemos pero hay que poner
interés para encontrarlo.
Nuestro sistema educativo basado en la competitividad y en
la competencia centra la atención en materias de estudio que se consideran
ideales para la formación del alumno. No soy experto en educación para opinar sobre
si estas materias son o no las ideales, sin embargo leo con frecuencia que hay
quejas de los profesionales y profesores de humanidades, arte, música por el nº
decreciente de horas lectivas en las asignaturas correspondientes. Es asombroso
que las capacidades de pensar y crear se estrangulen en las etapas en las que
el niño absorbe como una esponja todo lo que se le enseña. Es en la escuela
donde precisamente se debe explorar el talento de cada alumno, tarea inmensa
pero la única que verdaderamente haría que los niños y adolescentes aprendieran
y disfrutaran al mismo tiempo. Otra cosa es si apoyamos (ciudadanos e
instituciones) suficientemente a los docentes en esta necesaria tarea.
(Castro de Baroña. Puerto del Son. a partir del 200 a.C. a 100 d.C. aprox)
viernes, 16 de diciembre de 2016
Los regalos de Reyes ¡oh Diosmío!
Se acercan días de furibundo consumismo, las Navidades están
ahí con sus demandas de felicidad en forma de regalos, fiesta y gasto. Medimos
la felicidad por lo que poseemos, parece ser que esa premisa es la clave de la
vida actual y esto se refleja en los “reyes” de los niños (que ahora tiene el
añadido de “Papá Noel”, intrusión escandinava que multiplica el gasto) que son
cuando menos exagerados; cada niño recibe entre 10 y 20 regalos en estas
fechas, de modo que al abrir los paquetes tiene una especie de empacho que le
impide disfrutar de ellos, algunas veces terminan histéricos/as porque no saben
por donde empezar y terminan no disfrutando de ninguno. Dado que todos los
miembros de la familia quieren regalar algo al nieto, sobrino o hijo pequeños es
imposible evitar este dispendio. ¿o sí se puede?
Efectivamente se puede. Mi recomendación es que se haga un
máximo de dos regalos a cada niño, uno que elija el/ella y otro de sorpresa. De
este modo el niño tendrá que elegir aquello que realmente le gusta y además los
papás también elegirán una opción que crean que el pequeño desea. Con esos dos
juguetes podrá disfrutar y se sentirá tan feliz como si le regalan más, es
cuestión de acostumbrarlos desde pequeños, y siempre se acordarán de lo que le
trajeron “los Reyes” porque aquel juguete era el más deseado.
Los niños son insaciables y desde la más tierna infancia cuando
salen con sus padres se les puede oír como piden “papá, mamá cómprame ALGO”.
Vele cualquier cosa, no saben lo que quieren pero quieren algo, comprar,
comprar, comprar. Es un buen momento para empezar a enseñarles moderación,
paciencia y discriminación.
Dos juguetes está bien y si la familia le regala otros
muchos, se pueden guardar o regalar a asociaciones que lo distribuyan entre
niños que no tienen tanta suerte.
Con dos juguetes bien elegidos serán más felices que con un
montón de ellos sin sentido.
¿Que es dificil? Bueeeno con tres.
Feliz Navidad, Feliz año nuevo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

